
Adriana y Walter, a cargo del buffet y la cancha de pádel del Club Recreativo comentaron como fueron tratados por la comisión directiva
En su visita a la emisora recordaron sus inicios en el proyecto y los sucesos posteriores. Todo comenzó el 8 de marzo de 2025 cuando fueron convocados por el presidente del club para hacerse cargo del mantenimiento de la cancha y de la atención del buffet, responsabilidades que quedaron asentadas mediante un acta.
Adriana y Walter, a cargo del buffet y la cancha de pádel del Club Recreativo, comentaron lo ocurrido a pocos días después de haber sido retirados del grupo de WhatsApp y de la aplicación utilizada para la gestión de turnos de la cancha por parte de la comisión directiva, a pesar de que los tiempos acordados habían sido otros.
En su visita a la emisora recordaron sus inicios en el proyecto y los sucesos posteriores. Todo comenzó el 8 de marzo de 2025 cuando fueron convocados por el presidente del club para hacerse cargo del mantenimiento de la cancha y de la atención del buffet, responsabilidades que quedaron asentadas mediante un acta. Explicaron que, con el paso de los meses, lograron concretar el techado de la cancha, impulsando un importante crecimiento en la actividad deportiva y social de la institución. Según señalaron, la cantidad de reservas llegó a alcanzar los 87 turnos semanales, generando un mayor movimiento de personas y fortaleciendo el desarrollo del club.
A mediados de abril, relataron, la comisión directiva les informó que la concesión pasaría a un proceso de licitación. Aseguraron que compartían la necesidad de formalizar la continuidad del servicio, aunque cuestionaron que el procedimiento se realizara sin pliego, ni acto público y únicamente mediante publicaciones en las redes sociales del club. El 14 de junio participaron de una reunión en la que les comunicaron que, si bien habían sido considerados junto a otras dos propuestas, finalmente la comisión había decidido otorgar la concesión a un tercero. Ante ese escenario solicitaron explicaciones y, según afirmaron, la única respuesta que recibieron fue que "habían cumplido un ciclo". No obstante, sostuvieron que acordaron verbalmente con tres integrantes de la comisión un plazo prudente para retirarse, entendiendo que la fecha límite sería el 14 de agosto.
Sin embargo, Adriana y Walter aseguraron que los hechos posteriores no respetaron ese acuerdo. Indicaron que entre el 7 y el 8 de julio volvieron a reunirse con miembros de la comisión para plantear la necesidad de formalizar la transición, especialmente por las inversiones realizadas y su situación laboral. Afirmaron que el 24 de julio se presentaron acompañados por un notario, luego de que se les informara que el tiempo acordado había sido excedido, contradiciendo —según sostienen— lo conversado previamente. Ese mismo día fueron eliminados de la aplicación de turnos y dejaron de ser administradores del grupo de WhatsApp de la cancha, que había pasado de unos 200 integrantes a cerca de 650. También, señalaron que existía un torneo programado para el domingo, que finalmente fue suspendido bajo un comunicado expresado por los nuevos administradores del grupo esgrimiendo refacciones en el club, mientras el acceso a la cancha permanecía cerrado con candados y chapas amuradas. "Nunca nos negamos a irnos, pero queríamos hacerlo dentro del tiempo que se había acordado", concluyeron. Asimismo, manifestaron su preocupación por la situación laboral ya que no cuentan con esta fuente de ingresos y con bienes dentro del inmueble al que ahora no pueden acceder.